miércoles, 10 de abril de 2013

Las normas ISO 14.000 y sus alcances en la minería y la producción


Cuando una empresa logra certificar que aplica en su totalidad las normas ISO 14.000, está indicándole a la comunidad que sus tareas, conductas y sistemas son diseñados teniendo en cuenta la preservación del ambiente. Un dato que es cada vez más tenido en cuenta por quienes invierten en las bolsas del mundo.En el mundo hay cada vez más empresas de primera línea que llevan adelante acciones que representan, en muchos casos, una importante inversión en horas de trabajo y adecuación de sistemas y protocolos, para la certificación de normas internacionales, con las cuales respaldarán su accionar basado en parámetros mundiales de calidad, una tendencia a la que no es ajena la industria minera.Una de las certificaciones más difíciles de obtener y de mayor significación en esta industria, es la que engloba el conjunto de normativas y procedimientos conocido como ISO 14.000, que abarca varios aspectos que hacen al resguardo del medio ambiente.
Pero, ¿qué implica lograr esta certificación y para qué invertir en ello?
ISO es la sigla en inglés de la Organización Internacional para la Estandarización, en tanto que el número 14.000 corresponde al conjunto de recomendaciones vinculadas al resguardo del medio ambiente.
En términos simples, las normas ISO 14.000 constituyen un sistema de poner en práctica procesos de trabajo, aplicable a cualquier empresa, que toma como variable a respetar y honrar, una positiva gestión ambiental, es decir, un sistema diseñado para obtener un equilibrio entre la rentabilidad de cualquier empresa y la reducción de los impactos que pudiera producir en el ambiente, estableciendo herramientas y protocolos enfocados a los procesos de producción y a los efectos que éstos puedan tener en el medio ambiente.
Si bien a primera vista, adecuar los procesos internos de una empresa –que se vienen ejecutando de manera similar por décadas, en muchos casos– puede aparentar ser una mala decisión empresaria, a la larga los beneficios serán mucho mayores, ya que se estarán aplicando métodos amigables con el medio ambiente, evitándose así conflictos con la comunidad en la que se desarrolla la actividad; se apostará de esta manera por una política basada en principios que van más allá de la lisa y llana obtención de ganancias y la empresa tendrá, por lo tanto, un desenvolvimiento sustentable, lo que la hará más atractiva para los inversores individuales y los mercados, cada vez más atentos a este tipo de conductas.

Algo de historia
Las normas ISO 14.000 nacieron a partir de la decisión tomada en la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en 1992 en Río de Janeiro. A partir de este encuentro, se convocó a un comité técnico de 43 miembros y 15 observadores internacionales, del que surgió el conjunto de normas básico (que ha ido revisándose y perfeccionándose a la luz de la experiencia y las nuevas tecnologías) en 1996, revolucionando el campo empresarial tanto en aspectos técnicos como legales.

La trascendencia de la ISO 14.000 se basa en que contiene un conjunto de documentos de gestión ambiental que, una vez aplicados, influyen en todos los aspectos de una organización generando responsabilidades ambientales, sistematizando su conducta frente al medio ambiente y mejorando su comportamiento, con el valor de poder ser aplicadas en cualquier tipo de actividad humana sistematizada, desde una industria de base como la minería hasta una oficina comercial o un comercio minorista.
Para una empresa, aplicar la Norma ISO 14.000 implica reconocer la necesidad de integrar la variable ambiental en todas las decisiones empresariales que se adopten, y permite obtener ahorros de costos a través de la reducción de residuos y el uso eficiente de recursos naturales como la electricidad, el agua y el gas.
Para la comunidad, los entes de control, los accionistas y los mercados, el saber que una empresa realiza sus labores productivas con apego a las normas ISO 14.000, otorga la seguridad de la calidad y fiabilidad de las tareas que se desarrollan allí, pues quien las aplica contribuye a una mejor calidad de vida al asegurar el transporte, el uso de maquinaria e instrumentos garantizando que son seguros y confiables.
Un proceso arduo
El proceso de certificación a que se someten las empresas, adecuando sus sistemas de trabajo y sus parámetros de producción, no termina en la obtención de dicha certificación –lo que en sí mismo constituiría un logro trascendente– sino que este estándar de calidad en el resguardo del medio ambiente debe ser mantenido en el tiempo, para lo que se realizan monitoreos periódicos a fin de avalar el cumplimiento de las mismas en forma permanente.
El conjunto de normas ISO 14.000 –al igual que las ISO 9.000, referidas a gestión de la calidad, por ejemplo– establecen sistemas generales de trabajo, normas de conducta y maneras de accionar adaptables a cualquier empresa.
Su cumplimiento asegura, esencialmente, que quien las sigue está reduciendo al mínimo las posibilidades de provocar efectos no deseados en el medio ambiente, aplicando conductas y procederes en los que el resguardo ambiental está siempre presente.

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